El hombre de dios
El sacerdote Bens, del monasterio del pueblo, estaba a punto de apartarse del mundo, consumido por una intensa culpa y desesperación.
Justo en el momento en que iba a apretar el gatillo de su rifle, un resplandor blanco y cegador lo dejó paralizado.
Vence llegó a creer que aquello, colgado del techo del desván, era Dios.
Rindiéndose por completo al "Dios" de lengua serpentina y tentáculos resplandecientes, Vence comenzó a depender cada vez más de él, hasta quedar completamente sometido…